Sábado 24 de Octubre de 2026

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Pocas veces se observó en un juicio oral y público lo que se vivió el martes pasado en la Sala 7 del Centro Judicial santarroseño. Un despensero de 63 años, en un lenguaje llano y coloquial, le habló al joven que le había robado como si fuera su hijo. Le dijo que lo disculpaba porque era una “criatura”, que en el momento del robo le hubiera querido dar un “correctivo” y que supiera que todo acto tiene sus “consecuencias”. El joven, de 19 años, se lo agradeció, le pidió disculpas, aseguró que su vida había cambiado y se comprometió a devolverle el dinero que le sustrajo.