7 de enero de 2026
La Pampa:María cursa un embarazo de riesgo, se quedó en la calle y duerme en la guardia del Hospital

María Farías, de casi cuatro meses de embarazo, pasa sus días y sus noches en la guardia de un hospital. Duerme en el piso, al lado de los baños, sin un techo propio, sin trabajo, sin alimentos y atravesando un embarazo de alto riesgo. Su historia la contó en diálogo con En Boca de Todos HD, en medio de una situación límite que expone una realidad cruda y urgente.
“Estamos en la guardia del hospital porque estoy en situación de calle”, relata. Hace una semana quedó en la calle luego de no poder afrontar el alquiler y ante la decisión de los dueños de vender la vivienda donde vivía. Desde entonces, el hospital se convirtió en su único refugio: allí carga el celular, se protege del calor y busca un mínimo resguardo para pasar la noche.
No pide regalos ni asistencialismo. Su reclamo es concreto y desesperado a la vez: “Necesito aunque sea una pieza y un baño. No cuento con plata, no tengo alimentos, no tengo nada. Solo necesito un trabajo para poder pagar un alquiler”. María cursa el embarazo sola, sin pareja que la acompañe, y con controles médicos que confirmaron que se trata de una gestación de alto riesgo, una condición que se agrava aún más por la situación extrema que atraviesa.
Durante la entrevista, cuenta que duerme en el piso, completamente sola, sin recibir ayuda ni contención. Tampoco recibe asistencia institucional: el Hogar de Madres está completo y, por el momento, no tiene una alternativa donde ir. “No tengo salida, no tengo solución, tengo que permanecer acá”, resume.
La situación también alcanza a su familia más cercana. Su hijo, su nuera y su nieta de apenas cuatro meses también quedaron al borde de la calle. “Hasta mañana estaban en la casa de la abuela, pero después quedan en la misma situación”, explica.
María intentó pedir ayuda a las autoridades, pero asegura que no logró ser recibida. “Ojalá me escucharan. No pido mucho, solo una casa, una pieza, algo para resguardarme hasta conseguir trabajo”, insiste. Su pedido se repite una y otra vez: techo y trabajo, nada más.
El cuadro se vuelve aún más dramático cuando reconoce que no comió nada en todo el día. Embarazada, sin alimentos, durmiendo en el piso y refugiándose en la guardia del hospital para sobrevivir a las altas temperaturas. “Es desesperante”, dice. Y aclara que nunca antes había pasado por algo así. “Es la primera vez que me toca vivir esto”.
Sin familiares que puedan darle una mano, María apela a la solidaridad de la comunidad. Dejó su número de teléfono —2302-343273— con la esperanza de que alguien pueda ofrecerle un trabajo o un lugar donde pasar la noche. Mientras tanto, vuelve a acomodar su mochila, carga el celular y se prepara para otra noche en el mismo rincón del hospital.