Jueves 13 de Junio de 2024

21 de abril de 2024

La Pampa: Presentación del libro “El reverso de las palabras” en Victorica

Presentación del libro “El reverso de las palabras” por Fabiana Mercedes Torres

En el salón de actos de la Municipalidad de Victorica se realizó la presentación del libro “El reverso de las palabras” escrito por Fabiana Mercedes Torres, en un evento organizado por las Direcciones Municipales de Cultura, Producción, Empleo y Desarrollo Local y Políticas de Género y Diversidades. El Sahara de mi vida Crónica de la presentación por Gustavo Pérez Haber estado en la presentación de este libro me mostró otro claro ejemplo de resiliencia y determinación, cómo la vida te pone desafíos que superar y que muchas veces los tomamos como obstáculos o condenas, sin entender que eso nos ayuda a crecer interiormente. El libro relata en primera persona una historia que nace como un escapismo a la victimización de la autora, de creer que todo estaba mal, que ella en el centro del universo recibía malas experiencias de vida, y es que tenia motivos para hacerlo, había sufrido la pérdida de un hijo, una enfermedad cerebral le ocasionó serios inconvenientes, un divorcio y otras experiencias de la vida la situaban en un momento especial donde la manera de salir fue idealizar este viaje mágico y quizás por momento increíble de concretar, porque la idea surgió hacerlo en bicicleta, pero no por el país o lugares más cerca, sino en África y fue allí que al llegar a Marruecos, Fabiana comienza a experimentar un cambio en su vida que le permite conectarse con su propio yo y lograr una transformación que hoy le permite vivir cómoda, satisfecha con lo que tiene, no importa si es poco o mucho, vivir el día a día, valorar el sentimiento del amor, potenciar su inquebrantable fe y saber que estamos en este mundo o en esta vida por algo, la clave tal vez sea encontrar ese “algo” que nos permita entender el porque de nuestro existir. “Yo no me case pensando que me iba a divorciar” No pensé nunca que podía perder un hijo o que me tocaría una seria enfermedad, pero luego entendí que nunca sabemos lo que nos ofrece la vida, y que desde que ponemos el primer pie en el suelo al levantarnos las cosas tal vez no salen como nosotros lo deseamos y allí es importante aprender a aceptar.

Enfrentar un desafío es tener miedo y transformar ese NO en SI es maravilloso, la vida tiene una cuota de “desaprender para aprender”, pensamos que lo que estamos haciendo lo hacemos bien, pero también tenemos que afrontar cargas emocionales y frustraciones, y el intento de hacerlo de otra manera es maravilloso. Tenia muchos miedos porque tenia un gran peso que era la victimización, sentía que tenia todo en contra, la vida me dio un correctivo y entendí que lo que me pasó era porque me tenia que pasar..hasta el dolor deja un aprendizaje, la pérdida de un ser querido nos deja algo maravilloso, que es el tiempo compartido, no llegamos a dimensionar el día a día, el darnos espacio de compartir con el otro, gozar de todos los sentidos para mirar al otro, el agradecimiento nos lleva a reconciliarnos con esos dolores que tienen que ver con la perdida. Cuando tuve ACV por mi diagnóstico no sabia si volvería a ver a mis hijos. Por eso hacer este viaje fue un aprendizaje maravilloso, fue sanador reconciliar la relación con quien será toda la vida el papá de mis hijos.

 

África me dio paz, aceptación, entendí que todo lo que me había pasado era porque me tenia que pasar y aprendí a ser agradecida a la vida por lo que tengo. Si cada uno al levantarnos nos tomamos un tiempo y pensamos en lo que tenemos: un techo, sábanas, un colchón, comida, una cama yo estuve un año durmiendo en el piso, tener vínculos, personas que les interesa como estamos… porque el primer servicio es con nosotros mismos no podemos dar lo que no tenemos, si no tenemos fe no podemos dar fe, sino tenemos amor no podemos amar. En otro párrafo de su libro Fabiana habla de su experiencia en Marruecos, no es necesario tener dinero para hacer una experiencia como esta, es simplemente una determinación, no conocer el idioma ni su cultura, desplazarse en bicicleta, aprender a repararla y enfrentar todos los desafíos de hacer un viaje de esta manera. Fueron más de 3.326 kilómetros que fueron cambiando su vida cada día, compartiendo con otros seres y adaptándose a su cultura y costumbres. Y allí cuenta que tuvo que adaptarse porque no sabia el idioma y buscó la manera de comunicarse por señas, entonces tuvo otra enseñanza, porque muchas veces la vida nos impide hacer algo, y tenemos que desarrollar otra capacidad para poder seguir adelante, el día a día de la vida no es perfecto, —decía Fabiana—pero todos tenemos dones y tal vez si sabemos cuales son y los aplicamos, eso nos permite concretar y desarrollarnos, yo tuve que adaptarme, aprender a comer con la mano, compartir un vaso, la vida nos va moldeando y el gran error que yo había cometido era resistirme a lo que la vida me ponía adelante. Con las mujeres tuve un vinculo especial, para conocer a otra persona es dar y recibir, fue un año juntos y aun hoy hacemos video llamadas y si bien no podemos hablar mucho porque nos separa el idioma, sí nos vemos y seguimos conectadas. Uno tiene que entrar en la vida de los demás sin hacer ruido y con humildad, cuando me toco vivir en la primer casa como me gusta limpiar es lo que ofrecí, y allí aprendí que no es cierto eso que nos conocen en todo el mundo, allí Messi no existe están preocupados por comer o tener agua, el futbol no existe...yo era la españolia, y fue así que cuando me vieron limpiar la letrina fue el quiebre, alguien del primer mundo se estaba poniendo al servicio de un africano, pero yo no era nadie y ellos me brindaban desde su afecto y hospitalidad un techo y piso para dormir, agua y un poco de pan, no había otra cosa. El pueblo mulsuman me abrió su mundo y hospitalidad, ni los hombres ni mujeres cuestionaron mi pelo enrulado y rubio, aprendí el respeto por la cultura, aceptaron las diferencias, conviví con familias de un hombre y 4 esposas, allí la palabra querer como cariño en el árabe no existe, sí algo parecido al amor, querer es impositivo quiero la silla, quiero agua, quiero...quiero y tiene que ver con una cuestión cultural, allá se comparte todo, comíamos todos de un gran plato y éramos 12 y todos sabían que parte había que comer, las culturas se respetan porque hablan de la identidad y lo digo acá donde esta Leuvuco. Allí tuve el respeto de mujeres y hombres, pero también habita el bien y el mal y en algunos momentos tuve situaciones de riesgo como en la frontera con Argelia, pero eso fue de la maldad de algunos.

 

Estuve en Marruecos sin poder salir, y lo digo con respeto no se lo que fue la pandemia, porque en África peor que la pandemia es el hambre y la sed, el Covid no existió, no podíamos movernos, ni trabajar pero hay un problema mas serio: poder comer, un poco de agua aceite de oliva, aceitunas y buenas noches, y rezar 5 veces al día pidiendo a Dios protección. Allá no hay piso se usa una alfombra, se barre con una especie de escoba que también tiene su técnica para barrer, y fue donde tuve lo que llamo la Danza de las Chanclas, me paso que un día voy a un lugar para ayudar con una traducción y como al ingresar se dejan las chanclas (calzado ) se entra descalzo, cuando me retiro mis chanclas no estaban, éramos como 15 personas, y se dan cuenta que me paralizo y me hacen señas que tome otras, y nó, yo quería las mías, ese día tuve que agarrar otras chanclas, pero en otra oportunidad me encontré con mis chanclas, tenemos arraigado que esto es mío y en ese posesivo a veces perdemos la familia y la vida, y es mucho mas simple...las cosas vuelven a su curso natural, debemos aprender a compartir. El final de este viaje fue llegar al Desierto del Sahara, cuando chica dibujaba los mapas y siempre dije algún quiero ir ahí, no somos producto de la casualidad sino la causalidad, estaba allí por todo el contexto que la vida me había puesto, la fe es el motor de mi vida, cuando fue lo del bebé estuve un mes con ataque de asma, la vida me asfixiaba y me aferre a la fe para seguir, Dios es tan generoso que hay muchas ofertas de religión, pero todas si hacen bien, son validas. Llegar al Sahara fue lo mas profundo y maravilloso, porque no dije porque a mi?, sino pensé cuantas personas pueden llegar aquí ?, miren lo que logre, entendí que todo lo que había pasado era mucho mas profundo, hacia nuestras emociones, recuperar nuestra infancia, con dolores y alegrías que nos dio.

 

En ese lugar sentada en una carpa, llegar sola en bicicleta al Desierto de Sahara era una bendición, ver el momento justo de máximo esplendor de la luna y sol en el cielo, el guía dijo es un regalo de Dios. Fue muy emotivo y poder decir cuantas cosas bonitas también me da Dios, ese día comprendí esa necesidad de soltar, esa historia que tenia no olvidarla, no debemos olvidar el pasado sino superarlo, en ese desierto dije que si yo dejo todas estas cargas aquí, me deja de pesar, dejar la victimización por lo me había pasado, si Dios te da esta oportunidad deja todo acá y agradecer a la vida por lo que tengo o soy. Fue el Sahara de mi vida llegar a la parte mas profunda de mi ser, aprendí a vivir con poco, simplifique mi vida, vivo a 45 km de Santa Rosa, compré una pequeña casa, mucho tiempo dormí en el piso sobre una puerta placa, pero vivo en la paz que fue dejar esa gran mochila en el Sahara.

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