12 de febrero de 2026
Le usurparon un campo, se "comieron" 52 vacas y le cambiaron la siembra de maíz por una de marihuana

La propiedad tiene 490 hectáreas y está ubicada en la ruta N°2, que une a La Toma con Paso Grande.
San luis - El chorrillero
Esta semana a Esteban Cichero le volvió el alma al cuerpo tras recuperar un campo que delincuentes le usurparon en mayo del año pasado. La propiedad la había heredado de su padre y le había dedicado gran parte de su vida allí a la crianza de vacunos y a la siembra de maíz.
Quienes se apropiaron de sus tierras se comieron o vendieron 52 vacas y seis caballos y sustituyeron el maíz por plantaciones de marihuana.
Esteban Bustos, el abogado de Cichero, le contó a El Chorrillero, que el 16 de mayo del año pasado el damnificado llegó a su campo junto a un primo y se encontró con dos hombres: Nemecio Paulino Soria y su hijo Jonathan Soria Ojeda, los ahora imputados en la causa.
Ambos lo amenazaron y le dijeron “ándate de acá que te vamos a cag… a cuetazos” y a Cichero, quien temió por su vida, no le quedó otra opción que retirarse.
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Le usurparon un campo, se comieron 52 vacas y le cambiaron la siembra de maíz por una de marihuana
La propiedad tiene 490 hectáreas y está ubicada en la ruta N°2, que une a La Toma con Paso Grande.
Le usurparon un campo, se comieron 52 vacas y le cambiaron la siembra de maíz por una de marihuana.
Le usurparon un campo, se comieron 52 vacas y le cambiaron la siembra de maíz por una de marihuana.
Actualizada: 11/02/2026 23:27
miércoles, 11 febrero de 2026 • 23:24
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Por Sofia Ortiz
Esta semana a Esteban Cichero le volvió el alma al cuerpo tras recuperar un campo que delincuentes le usurparon en mayo del año pasado. La propiedad la había heredado de su padre y le había dedicado gran parte de su vida allí a la crianza de vacunos y a la siembra de maíz.
Quienes se apropiaron de sus tierras se comieron o vendieron 52 vacas y seis caballos y sustituyeron el maíz por plantaciones de marihuana.
Esteban Bustos, el abogado de Cichero, le contó a El Chorrillero, que el 16 de mayo del año pasado el damnificado llegó a su campo junto a un primo y se encontró con dos hombres: Nemecio Paulino Soria y su hijo Jonathan Soria Ojeda, los ahora imputados en la causa.
Ambos lo amenazaron y le dijeron “ándate de acá que te vamos a cag… a cuetazos” y a Cichero, quien temió por su vida, no le quedó otra opción que retirarse.
El campo, que tiene 490 hectáreas, fue comprado por su padre en 1964. Está ubicado en la ruta N°2, que une a La Toma con Paso Grande.
Cichero se crió allí por lo que conoce cada una de las entradas y accesos a esas tierras. Cada vez que quiso regresar desde distintos puntos y lomas los usurpadores lo apuntaron con armas y lo intimidaron para que no ingresara.
Desde entonces la víctima comenzó con el proceso legal correspondiente hasta que el lunes la Justicia ordenó el desalojo de Soria y su hijo. Cuando la Policía llegó para concretar la medida debió solicitar intervención del departamento de Lucha Contra el Narcotráfico dado que tras inspeccionar el lugar hallaron drogas.
Los Soria, quienes se hacían pasar por trabajadores mineros, se dedicaron durante el tiempo que permanecieron allí a plantar marihuana. Habían marcado senderos que llegaban hasta las siembras que estaban rodeadas de árboles de otras especies que funcionaban como muralla.
Durante el procedimiento se secuestraron cien semillas de marihuana, florescencias en frascos y fraccionadas en recortes de nylon y más de 20 plantas de la especie.
Bustos indicó que los Soria, quienes en la justicia provincial fueron imputados por “usurpación, hurto y amenazas”, manejaban desde hacía tiempo un mismo modus operandi.
“Ellos estudiaban en zonas rurales los movimientos de personas vulnerables y por sobre todo de avanzada edad. Se fijaban que los campos tuvieran pertenencias mineras para usurparlas y camuflar en ellas las siembras de drogas con la supuesta actividad de trabajadores mineros”, explicó.